martes, 7 de agosto de 2012

El río y la muerte.



El río y la muerte.


En un pueblo de los adentros de un México machista y prepotente dos familias se disputan no se sabe bien qué; hay, sin dudas, una causa original pero ya nadie la tiene presente; pelean, se vengan, se matan, y se vuelven a matar porque sobre ellos se ha impuesto una rutina de odio implacable.

El río y la muerte es el título de una película de uno de los realizadores más importantes del cine de todos los tiempos, se trata de Luís Buñuel. Filmada en 1954 relata la particular costumbre de los habitantes de este pueblo de matar por nada. Y allí está la figura de un ancho río que separaba ese pueblo de odio de un monte tupido y virgen. La costumbre indicaba que había dos maneras de llegar al monte: vivo o muerto. El que era asesinado atravesaba el río como protagonista de una canoa negra de sepelio, el que mataba debía cruzarlo a nado para perderse definitivamente entre la vegetación. Todos mataban pero nadie ganaba, era la muerte o la desolación; aún conociendo las irremediables consecuencias todos mataban.

Por las costas rioplatenses dos familias políticas han decidido trasladar al resto de la comunidad su odio y prepotencia. Mueven todas sus piezas con la intención de destruir al otro. Una familia tiene un discurso más belicoso, la otra presenta otro de tono, en apariencia, componedor pero que a todas pruebas es falso y capcioso.

El resto de la comunidad fue tomando partido. La presión que estas dos familias ejercen hacia abajo obligan a muchos a decidirse: de un lado o del otro. De esta manera la violencia y la prepotencia se incrustaron en las charlas y en las acciones de gran parte de la sociedad; casi todos asumieron como propia una disputa que les era ajena.
Otro sector de la sociedad trató de permanecer al margen pero el combate fue tan grande que no tardó en meterse de prepo en sus vidas.

Y así pasaron los años y muchos logros que esta pequeña sociedad había logrado alcanzar antes de que toda esta guerra comenzara se fueron perdiendo.
Todo empeoró cuando una de las familias, al frente del gobierno de la Nación, decidió orientar todos sus recursos en un ataque furtivo a la familia que gobernaba la Ciudad.
Esta decidió también atacar con todo lo disponible a mano, y en vez de gestionar se propuso reemplazar a la familia que gobierna en la Nación en unas distantes elecciones.
Un día la Ciudad y la Nación pelearon tanto que todo se paralizó. Ningún habitante pudo ir a trabajar, ningún niño pudo ir a su escuela.
Un odio atiborrado de pequeñas y grandes complicaciones se apoderó de los habitantes de ese pequeño pueblo. Ese día se produjo un cambio que pasó casi inadvertido para las dos grandes familias. Ese día los habitantes entendieron que pueden aspirar a más, que pueden ser ciudadanos pero que para que eso ocurra deberán dejar de asumir disputas ajenas como si fueran propias.

Y fue ese día en el que se selló el destino inmediato de estas dos familias; era solo cuestión de tiempo, ambas debían cruzar el río empujadas por la lucidez de una comunidad que cambió, que no quiso perecer.

Poco importa si lo atraviesan a nado o en una negra canoa, el final de los que odian siempre será el mismo.


martes, 3 de julio de 2012

El mulato en alpargatas y camiseta visita al presidente.


Yrigoyen en la anécdota de un Conservador.




Por Leandro Querido.
Politólogo UBA.


Son muchos y buenos los libros que se ocupan de este político que habiendo nacido a mediados del siglo XIX le tocó gobernar la nueva Argentina de los comienzos del siglo XX.
Puedo destacar en este sentido el de Osvaldo Álvarez Guerrero, el de Horacio Oyhanarte, Manuel Gálvez o el clásico libro de Félix Luna como así también el aporte de Moisés Lebensohn o los recientes trabajos de Aracelli Bellota y Marcelo Padoam, este último libro titulado “Jesús, el Templo y los viles mercaderes”.
Pero en esta oportunidad me voy a quedar con un libro escrito por un hombre muy representativo del denominado Orden Conservador, se trata de Carlos Ibarguren Uriburu.
Me topé de casualidad con sus memorias escritas, “La historia que he vivido”. Estaba colaborando en el libro de Hugo Chumbita, “Hijos del país, San Martín, Yrigoyen y Perón”, cuando lo encontré en una librería de viejo en la Avenida de Mayo.
El autor fue un salteño que nació en 1877 y murió en 1956; observó y describió con lucidez el proceso de la Revolución de 1890, también le aportó contenido a los gobiernos conservadores de su época cuando le tocó ser funcionario, en este sentido podemos destacar su gestión al frente del Ministro de Justicia del Gobierno de Roque Sáenz Peña entre otros cargos.
Como testigo de los cambios que se dieron en el país, y que tenían que ver con la democratización de los derechos políticos, supo dejar entrever lo que sentían sus pares, los liberales y conservadores, ante el avance de un gobierno para ellos ajeno.
 
Desde 1862 a 1916, es decir durante 54 años, gobernaron la Argentina de espaldas al pueblo, su fórmula era simple: derechos civiles para todos, derechos políticos para pocos. El Estado estaba manejado por sus dueños, por los dueños de la tierra, la banca y el comercio.
Cuando Hipólito Yrigoyen encabezó la lucha contra el “Régimen” se le achacaba desde el gobierno que no tenía programa; el contestaba que su programa era el cumplimiento de la Constitución, y así consagrar el mandato de los independentistas de Mayo.
Los conservadores entendieron que la “chusma” no podía gobernar; distintos trabajos seudociéntificos de esta época, signada por un agresivo positivismo, aseguraban que la muchedumbre era inmadura y que no podía ejercer el derecho al voto. Se encontraba esta en un estado casi adolescente y debido a ello necesitaba de una suerte de tutores políticos. Lo cierto es que el avance del movimiento popular que encabezaba Yrigoyen era considerado como un atentado contra las buenas costumbres y la tradición. Nuestro país fue concebido por las distintas facciones conservadoras como una empresa privada que debía tener gerentes con buena llegada a las casas matrices, es decir a los países del primer mundo, sobre todo a Gran Bretaña. El Modelo Agroexportador comenzaba a dar sus primeros pasos allá por fines de la década del 70 del siglo XIX y nada debía atentar contra su futuro alentador.

A principios del siglo XX Hipólito Yrigoyen consolidó el primer partido político moderno de nuestro país; lo hizo en soledad, al margen del calor estatal y para ello se valió de una conducta irreductible que se vió plasmada en la revolución de 1905. Los diarios de la época soslayaron este suceso; solo publicaron los dibujos de los “goalkeepers”del fútbol inglés del momento.

Todo esto fue observado por Carlos Ibarguren. Luego de la reforma electoral de 1912 la Unión Cívica Radical comenzó su marcha hacia el triunfo electoral de 1916.
Cuando esto sucedió los conservadores tuvieron la sensación de que el Estado, su casa, había sido tomada. Para ellos el radicalismo era una suerte de movimiento “okupa”.
Las instituciones rápidamente cambiaron su fisonomía y así lo confirma la anécdota anunciada. Carlos Ibarguren, ya desplazado por el gobierno radical, le solicitó una entrevista al presidente Hipólito Yrigoyen que rápidamente fue otorgada.
Cuando este ex funcionario llegó a la Casa Rosada ingresó por un pasillo que lo llevaba al despacho presidencial. En el vestíbulo se encontró con este paisaje: “El espectáculo que presentaba la casa de gobierno, a la que yo no iba desde hacia varios años y que observé al pasar por salas y pasillos, era pintoresco y bullicioso. Como un hormiguero la gente, en su mayoría mal trajeada, entraba y salía hablando y gesticulando con fuerza, diríase que esa algarabía era más propia de comité en vísperas electorales que de la sede del Gobierno. Un ordenanza me condujo a una sala de espera, cuya puerta, cerrada con llave, abrió para darme entrada y volvió a clausurar herméticamente. Vi allí un conjunto de personas de las más distintas cataduras: una mujer de humilde condición con un chiquillo en los brazos, un mulato en camiseta, calzado con alpargatas, que fumaba y escupía sin cesar, un señor de edad que parecía funcionario jubilado, dos jóvenes radicales que conversaban con vehemencia de política con un criollo medio viejo de tez curtida, al parecer campesino por su indumentaria y acento”.
Ibarguren estaba impactado, sorprendido por la decadencia en la que se encontraba “su” casa al poco tiempo de haberla entregado. Ahora bien, esta anécdota sirve para dejar en claro que el cambio que representó el radicalismo, a través de la figura excluyente de Hipólito Yrigoyen, fue político pero por sobre todas las cosas fue cultural y social.
Un cambio de época que no todos pudieron comprender y que significó el inicio de la democratización de nuestro país en un sentido amplio del término. 

     

lunes, 25 de junio de 2012

Lugo al desnudo.




Por Leandro Querido.
Politólogo UBA.


Mucho se dijo y mucho se dice con relación a lo sucedido en el Paraguay.
El debate constitucional, procedimental, de a poco le cede lugar a otro tipo de cuestiones; por ejemplo, las concernientes a la necesidad de construir poder político propio.
Fernando Lugo ganó las elecciones presidenciales del 2008 siendo un outsider de la política, un hombre sin partido político, prácticamente sin antecedentes políticos.
Alrededor de su figura se conformaron una serie de partidos menores que, si bien terminaron con la hegemonía de más de 60 años de la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado (ANR-PC), no lograron hacer pie en el “territorio”.
Una figura no alcanzó para darle gobernabilidad a un gobierno que como hemos visto parece tener más respaldo regional que local.
Néstor Kirchner, uno de sus sostenedores de origen, cuando salió segundo con un magro 22%, en las elecciones presidenciales del 2003, supo que tenía que controlar el “territorio”, es por ello que aparte de tomar medidas populares tendientes a darle legitimidad a su nuevo gobierno también se dedicó de manera obsesiva a disputarle el poder a su mentor, Eduardo Duhalde.

            Lugo quedó rehén de una situación que no supo resolver. Si bien la mayoría de los partidos que conformaron el frente Alianza Patriótica para el Cambio eran partidos nuevos y diminutos sobresalía el experimentado Partido Liberal Radical Auténtico. Sin pausa, este partido aprovechó la debilidad de Lugo y al conformarse las listas de diputados y senadores para la elección del 2008 se llevó la parte del león. Esta situación se trasladaría sin demoras a la vida institucional. Federico Franco, vicepresidente electo, utilizará este poder para condicionar a un presidente débil. Si bien la fórmula de la APC alcanzó un 40%, casi 800 mil votos, el Partido Colorado y Lino Oviedo retuvieron una importante cuota de poder, el 55% de los votos restantes.
            Dada esta situación, Fernando Lugo, quedó debilitado en los dos frentes. Por un lado el externo, con dos partidos fuertes acosándolo, por el otro el frente interno, subsumido a un partido que desde el inicio le quiso marcar su propio derrotero.
            Los límites de concesionar la lista de legisladores no tardaron en mostrarse. Los números son contundentes: en Diputados para habilitar el Juicio Político Lugo perdió 76 a 1. Envalentonados los Senadores hicieron lo suyo rápidamente.

            Lugo fracasó en construir poder político, propio o producto de acuerdos perdurables. La política tiene un costado menos visible pero sumamente importante que este soslayó.
            En nuestro país el Frepaso, allá por los ‘90, llevó adelante esta concepción política que hoy reúne tantos adeptos en nuestro país. Paradójicamente Fernando Lugo, luego de distanciarse de varios partidos que fundaron la APC se presenta con un nuevo sello en las elecciones para intendentes del 2010, el Frente Guasú en guaraní, o Frente Grande.
            Los resultados de estas elecciones confirmaron el fracaso de su política, lo dejaron al desnudo y en política estas situaciones no se perdonan: de 237 intendencias en juego el Frente Grande obtuvo 2, el 0,84%. Por su parte el ex aliado Partido Liberal Radical Auténtico obtuvo 86, siendo el gran ganador el Partido Colorado con 135. Es decir, que entre el PC y el PLRA se llevaron más del 93% de las intendencias en disputa.

Lula es un hombre de partido, de hecho el Partido de los Trabajadores se impone en un país continente, a pesar del sistema electoral vigente que favorece la personalización de la política. Chávez no perdió un minuto en conformar el suyo y así consolidar sus triunfos electorales, Correa, Morales han hecho lo suyo en este sentido; pero como dice el dicho “el hilo se corta por lo más delgado” y este se encontraba en el Paraguay.
            Es de esperar que siga el debate en torno a las formas legales en las que se resolvió esta delicada situación pero en cuanto al aspecto electoral el veredicto es terminante: un partido político estructurado a nivel nacional, desplegado en todo el territorio es condición necesaria para poder llevar adelante un gobierno.
            Paul Virilio en su libro Velocidad y política, se pregunta si es el asfalto el territorio político; podemos afirmar que en el caso paraguayo el territorio es lo que queda de los quebrachales, el monte, su Chaco oriental, sus pueblos y sus ciudades de oriente, en donde el ritmo de la política parece imponerse no sin contradicciones.
              
   

miércoles, 20 de junio de 2012

“Sin escribir un solo libro Deodoro Roca está a la altura de los más grandes escritores de nuestro país"




Se cumplen 94 años de la Reforma de 1918, un hecho sumamente trascendental en la historia educativa de nuestro país y de nuestra región. Reforma que marcó el inicio de una nueva concepción de universidad.Este 21 de junio también se cumplen 94 años de la aparición de uno de los textos políticos más importantes de nuestra historia. Se trata del Manifiesto Liminar, escrito por Deodoro Roca. Para conocer a este singular personaje entrevistamos al Dr. Horacio Sanguinetti, ex Rector del Colegio Nacional de Buenos Aires y actual titular de la Academia Nacional de Educación.




Por Leandro Querido
Politólogo, UBA
Radio UBA

Leandro Querido: ¿Qué debemos entender por Reforma del ‘18?
Horacio Sanguinetti: Es un movimiento de gran originalidad que pegó en el plexo de los problemas que toda la universidad latinoamericana tenía.
El modo en que la reforma se propagó por América, desde una de las tres universidades nacionales de nuestro país, era una necesidad universal de todos lo países de la región.
LQ: Sus protagonistas eran concientes del paso que estaban dando, por eso se dirigieron a todo el continente en el célebre Manifiesto Liminar.
HS: Decían “Estamos pisando una revolución, estamos viviendo una hora americana”. Tenían plena conciencia y así fue. Hubo muchos protagonistas, grandes figuras en Córdoba, en Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, en Perú, México pero hay una figura a la que debemos honrar especialmente que es la de Deodoro Roca, del que este 7 de junio se han cumplido 70 años de su muerte.
LQ: ¿Usted escribió sobre Deodoro Roca?
HS: Escribí sobre él y además rescaté una enorme cantidad de escritos de él. Yo digo una cosa sorprendente: está en el nivel de los más grandes escritores argentinos del siglo.
LQ: ¿Sin haber escrito un solo libro?
HS: Ninguno, es así, porque era un vago. Era un causeur, un conversador. Un poco al estilo Sócrates; Sócrates tampoco escribía nada, pero hablaba y eso era maravilloso. Roca escribía cosas fragmentarias, conferencias. Lo más largo que hizo fueron dos o tres conferencias sobre literatura y política española; por ejemplo, escribió sobre Rafael Alberdi y Lope de Vega; tuvo un periódico y una revista de breve vida, Flecha 16 números, Las Comunas 4 números, pero eran muy densos los trabajos suyos. Después hemos rescatado sus escritos jurídicos, sus cartas. Su estilo se ve maravillosamente en todo, él escribía una carta así, a vuela pluma, se sentaba, sacaba la lapicera mojaba la tinta y escribía una carta que no corregía, que no estaba destinada a publicación y sin embargo, tenía un vuelo literario impresionante.
LQ: Escribió el Manifiesto Liminar, no es poco. A mi entender uno de los escritos políticos más importantes de la historia política de nuestro país.
HS: Mire, el género manifiesto se estudia en literatura. Yo a veces les pregunto a mis alumnos qué manifiesto estudian, me responden que el de Sandino. Bueno, ese es muy importante, les digo, pero que el Deodoro Roca es insuperable. Como escritor político, desde Sarmiento, no ha habido otro de semejante fogosidad, con tanta fuerza expresiva.
LQ: ¿Deodoro Roca participó en algún partido político?
HS: El actuó muy poco, unos seis años en el Partido Socialista; después coqueteó con el Partido Socialista Obrero. Pero todo esto lo hizo después del Golpe del 30. Con el golpe muchos reformistas creyeron que era una obligación actuar en partidos políticos para hacer una carrera política, una lucha. Y hubo por lo menos una docena de reformistas de gran importancia, como por ejemplo Alejandro Korn, Sánchez Viamonte, Mario Sáenz, Julio V. González que se inscribieron en varios partidos desde el radicalismo hasta la democracia progresista, al socialismo. Algunos se fueron al comunismo dado que mucha gente lo miraba con simpatía, como la única alternativa al fascismo que estaba dominando en el mundo. Le estoy hablando de los años ‘30.
Pero Roca no se aguantó, era un francotirador, era un hombre libre, no aguantó la cátedra tampoco, allí estuvo dos años. Ocupó el cargo de Director de Museo Histórico de Córdoba pero duró muy poco y luego no ocupó más cargos públicos. Siempre tenía posturas disidentes. Era un hombre libre, espontáneo que no se adaptaba a las disciplinas de los partidos políticos.
Roca dice en un breve escrito, por cierto muy estremecedor, que se titula Autobiografía  “no he intervenido en la vida de mi país desde la estrechez de partidos políticos pero he hecho al margen de ellos y desinteresadamente una intensa y riesgosa vida pública, la haré hasta que muera porque me interesa hasta la pasión el destino de la patria y el destino del hombre”.
LQ: Gabriel del Mazo fue uno de los que más desarrolló el concepto de la soberanía del estudiante.
HS: Si, claro. Él fue un gran archivero y propagandista, un gran difusor de la Reforma. Después cayó un poco en crisis porque al ser Ministro de Frondizi tuvo una postura a favor de la escuelas privadas en el marco de la discusión Laica o Libre. Pero yo lo rescato porque él nos brindó mucho, sobre todo en sus libros y hay que destacar que fue un hombre inicial en este proceso de la Reforma del ‘18.
LQ: A 94 años de la Reforma de 1918 ¿cómo estamos en materia Universitaria en la región, no solo en nuestro país?
HS: Bueno, la Reforma hizo una cosa muy importante, los estudiantes atacaron ferozmente a la Universidad medieval que existía en ese momento. Pero además se reunieron en un Congreso y establecieron un programa de acción, no como otros movimientos contestatarios que fueron únicamente críticos, como el caso de Paris en el ‘68. Los reformistas plantearon un programa que está vigente todavía, muchas cosas son todavía aspiraciones, otras son aceptadas por el todo el mundo como el cogobierno.
Yo diría que en general no escapa a la crisis de la educación en Argentina, no es lo peor. Creo que lo peor era la educación media porque la educación inicial, la primaria más o menos safa con aprender a leer y escribir, a sumar o a restar o saber quien es Belgrano o San Martín o dónde queda la República Argentina.
Con relación a la Universidad de Buenos Aires, es una universidad llena de problemas y merecedora de muchas críticas pero es monumental. El otro día me encontraba con algunos profesores, como García Lupo, que hacía mucho que no venían al país y estaban asombrados de la Facultad de Derecho. En primer lugar, de la conservación patrimonial de la Facultad, que estaba deslumbrante, y en segundo lugar por el movimiento que se advertía en la carteleras, las charlas, los boletines, las revistas que se realizan, en fin, una gran creación que está llevando a cabo la Universidad de Buenos Aires.
En la Universidad todavía se encuentra a maestros que a uno le cambian la vida.
Esto lo veo en el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Facultad de Derecho que son ejemplares. Yo defiendo esto porque me parece que hay una campaña interesada en contra de la universidades públicas y sobre todo en contra de la Universidad de Buenos Aires.
LQ: Sin embargo, en Chile los estudiantes admiran a la Universidad de Buenos Aires, en el marco de un momento de quiebre cultural, social y político que hace eje en el conflicto educativo.
HS: Los chilenos tienen una universidad que tiene algunas cosas muy serias pero realmente es una universidad carísima, muy elitista y cerrada. Nosotros tenemos la gratuidad, que por otra parte esta ahora consagrada en la Constitución. Es un principio muy antiguo que le diré que no es un principio unánime de la Reforma del ‘18. En el Congreso que le nombré al principio, Gabriel del Mazo y algunos otros propusieron el tema de la gratuidad pero no lo pudieron aprobar.

Deodoro Roca.
Deodoro Roca nació en Córdoba el 2 de julio de 1890, fue un abogado, dirigente universitario reformista, periodista y activista por los derechos humanos. Es especialmente conocido por haber sido el redactor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918 y ser uno de los más destacados líderes de ese movimiento.
A comienzos de la década de 1910 fue presidente del Centro de Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba.
En 1925 fundó la filial Córdoba de la Unión Latinoamericana. Fue fundador también del Comité Pro Presos y Exiliados de América, del Comité Pro Paz y Libertad de América, de la filial cordobesa de la Sociedad Argentina de Escritores y de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, precursora de las organizaciones de derechos humanos argentinas, las que presidió también. Fue director del periódico Flecha y la revista Las Comunas donde publicó gran parte de su obra escrita.
En su casa de Córdoba se conformó el famoso “Sótano de Deodoro”, por allí pasó gran parte de la intelligentsia de nuestro continente, pasaron por allí Waldo Frank, Haya de la Torre, Henríquez Ureña, Máximo Soto Hall, o Manuel Seoane. También hizo lo propio un joven, un adolescente que después pondrá en vilo al continente, se trataba de Ernesto Guevara.
Según llegó a parangonar Enrique González Tuñón, “si Moreno fue el abogado de la revolución, Deodoro puede ser considerado como el abogado de la Reforma y su adalid por excelencia”.
Falleció el 7 de junio de 1942.

Reportaje publicado en la web de la Universidad de Buenos Aires.

jueves, 14 de junio de 2012

Glifosato o ese lugar en donde el gobierno nacional y las entidades del campo viven armoniosamente.




Glifosato o ese lugar en donde el gobierno nacional y las entidades del campo viven armoniosamente.

Leandro Querido.
Politólogo. UBA.
@leandroquerido


El 11 de junio comenzó un juicio histórico, un verdadero leading case. En los tribunales II de la provincia de Córdoba están juzgando a tres hombres, dos productores agropecuarios y un aviador. La imputación se centra en “la aplicación indebida de agrotóxicos” sobre una población determinada, en este caso, Ituzaingó anexo, un barrio períferico de Códoba capital.
En realidad, se están juzgando otras cosas, como por ejemplo la ambición desmedida, la codicia, la falta de escrúpulos y la insolidaridad. La búsqueda de rentabilidad es el motor de un capitalismo que de responsabilidad social y ambiental mucho no comprende.

En la Radio de la Universidad de Buenos Aires tuve la oportunidad de entrevistar a la Dra.Betiana Cabrera Fasoli, una joven médica y docente cordobesa que indignada, angustiada por lo que estaba viviendo su pueblo decidió hacer algo. Así como el actual régimen de explotación agrario, basado en las semillas transgénicas, la siembra directa y la exportación rápida saca lo peor de los empresarios rurales, también saca lo mejor de mucha gente que no tolera el curso que han tomado los acontecimientos.

El relato de la entrevistada comenzaba así: “en el pueblo los primeros síntomas no tardaron en llegar, algo malo estaba pasando con el bicherío”. Las mariposas no se hacían notar, en las lagunas los sapos no aparecían y el croar de las ranas era prácticamente inperceptible. Los viernes a la noche una avioneta sobrebolaba el pueblo, el olor típico de los agrotóxicos se apoderaba de todo.
Al comenzar la semana las maestras debían dictar clases con las ventanas cerradas. Algunas escenas volvieron a alertar a los pobladores. Muchas señoras comenzaron a usar pañuelos en sus cabezas con la intención de ocultar la debilidad de sus cabellos. En las plazas o en las esquinas del lugar los chicos jugaban como siempre con la diferencia que ahora debían hacerlo con un barbijo en sus caras.

Se dice que los cuerpos hablan, y en este caso comenzaron a gritar. Las primeras manifestaciones fueron las enfermedades respiratorias y las alergias, luego las dermátologicas para dar lugar a la prevalencia de cánceres blandos, la leucemia o los linfomas. Este panorama cerraba con la presencia de cánceres menos frecuentes como los hepáticos y los testiculares.

Las madres dejaron de ser solo eso, madres, y a medida que fue creciendo su lucha se las llamó “Las Madres de Ituazaingó”. No fue nada fácil el darle visibilidad a este drama, es así que presentaron 96 denuncias penales sin respuesta. La situación cambió cuando un ex funcionario se sumó a estos reclamos. Se trataba del ex Subsecretario de Salud de la Ciudad de Córdoba, Meandro Ávila Vázquez, ahora uno de los querrellantes en este juicio.

            Cuando el gobierno nacional y las entidades agropecuarias se pelean lo hacen solo por plata como se dice coloquialmente. Se nota demasiado la codicia de estos dos sectores en pugna. Pero debe quedar claro que en cuanto a las consecuencias de este modelo deshumanizado son socios, son cómplices.
El gobierno nacional no controla a los productores agropecuarios, permiten que maximicen sus recursos a cualquier costo; las entidades agropecuarias por su parte asumen una defensa corporativa de los productores en cuestión. De modo llamativo, aducen problemas de costo sin importarles lo más mínimo la salud de las poblaciones rurales. Sin embargo, estas entidades en sus apariciones mediáticas, cuando se discuten los problemas de la renta dicen representar “al campo”. Queda claro que los pueblos como Ituzaingó no forman parte de esta categoría.

La Unión Europea prohibió la fumigación aérea, también confirmaron distintios estudios de entes especializados que el glifosato persiste en las napas subterráneas ocasionando grandes problemas para las personas que consumen esa agua. No obstante, las entidades agrarias persisten con el argumento de la “no causalidad”, como si estuvieran sometiendo a los habitantes de esos lugares a una prueba o experimiento.

La Cámara 1 del Crimen, integrada por los jueces Lorenzo Rodriguez, Mario Copdevilla y Susana Cordi Moreno, se encuentra ante la posibilidad de dar un golpe de timón a favor de los numerosos ciudadanos de nuestro país a los que la geografía los hace más vulnerables. Un fallo ejemplar podría poner fin a este escandaloso idilio entre los gobiernos y las entidades del campo, glifosáticamente hablando, claro.  

martes, 1 de mayo de 2012

Despegar.gov


320 días viajando por el exterior se pasó Mauricio Macri desde que es Jefe de Gobierno de la Ciudad.
Luego de la tormenta, cuando las aguas se aquietaron nos enteramos de que Macri estaba en San Martín de los Andes, que su ad later, Horacio Rodríguez Larreta se encontraba en Miami y Carolina Stanley, Ministra de Desarrollo Social, en Punta del Este. Ninguno de estos funcionarios decidió adelantar sus respectivos viajes, algo que fue reprochado por otros ministros y funcionarios que debieron poner la cara ante tal descalabro.
Un legislador del socialismo se quejaba, a través de su cuenta en Twitter, de que los integrantes más relevantes de este gobierno no vivían en la ciudad de Buenos Aires. Los casos más llamativos son los del Ministro de Hacienda Horacio Grindetti, que dedica mucho de su tiempo a hablar de su querida Lanus y que de hecho fue candidato a intendente por este distrito en las últimas elecciones y María Eugenia Vidal que tiene su morada en Morón.
Los integrantes de este gobierno no usan corbatas, usan camisas de tonos cálidos, se muestran felices ante la vida, desestructurados y reticentes ante la “gente tóxica” que reclama o denuncia por las condiciones en la cuales vive. Y por sobre todas las cosas le rinden culto al modo de gestión part-time. Primero se disfruta la vida, luego se conforman los equipos que trabajarán por ellos.
En definitiva, se sigue abordando a la Ciudad como si fuera un trampolín para otras candidaturas menoscabando la noción de gestión y sobre todo de transformación.

En una meditada puesta en escena, Macri siempre irrumpe en la arena pública como “candidato a presidente”; en conferencias de prensa prefabricadas intenta polemizar por los grandes problemas del país y del mundo, aparece hablando de temas que no hacen a la gestión en sí. Fue así que se mostró alarmado por el proyecto del Ejecutivo con relación a la expropiación del 51% de las acciones de YPF y tomó prestada, por los pocos minutos que duró esta conferencia de prensa, la base argumental de Repsol y del gobierno del Partido Popular.

Ahora bien, es evidente el deterioro de la calidad de vida en la Ciudad de Buenos Aires siendo los motores de esta situación el desmanejo del Subte, el incumplimiento por parte del Gobierno de la Ciudad de la Ley de Basura Cero, que hace que nos hayamos acostumbrado a convivir con la basura en las calles, y el descontrol de las construcciones amparadas por la complicidad de la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro.

Buenos Aires reclama una gestión que esté a la altura de esta maravillosa ciudad que crece y se transforma sin pausa, no por decisión de encumbrados dirigentes sino por que está en su naturaleza. Se necesita un gobierno local. Y esto no es una deshonra. Un Jefe de Gobierno que pueda pasearse por el mundo mostrando lo que hizo y no inventando agenda, escondiendo infinitos viajes que no tienen otro fin que el ocio y el placer.
Políticos con vocación de servicio, especializados y apasionados por los temas de Buenos Aires escasean como los recursos hidrocarburíferos. Ahora bien, lo que sí parece agotarse definitivamente es el tiempo de los dandys, de los políticos casual de la ingestión.

viernes, 23 de marzo de 2012

La UBA se prepara para un nuevo debate.

La situación de la Educación Inicial y Media en nuestro país.

La UBA se prepara para un nuevo debate.

Cada vez que la Universidad de Buenos Aires ocupó el centro del ring lo hizo con la clara intención de ganar un debate, no se trataba de una estrategia defensiva de corto alcance. Quería exponer sus virtudes, mostrar su idoneidad, ganar el debate. Así lo hizo en uno de los momentos más dramáticos de nuestro pasado reciente cuando en octubre de 2001, un mes antes de la explosión definitiva de un modelo económico anclado en el Consenso de Washington, un grupo de economistas de la Facultad de Ciencias Económicas se reunió para conformar el Plan Fénix. De a poco, estas ideas fueron un referente para algunos políticos que decidieron emprender un camino alternativo al neoliberal.

La recuperación económica y social hizo que los temas económicos fueran dejados de lado por el debate público para dar lugar a otros tan urgentes como postergados. Fue así que en el mes de agosto de 2010 el Consejo Directivo, órgano máximo de esta Universidad, se manifestó a favor de la despenalización del aborto. De este modo se abría tempranamente un camino hasta ese momento clausurado y gracias a ello muchas organizaciones sociales pudieron fortalecer su lucha. Recién a principios del 2012 llegaría otro impulso cuando la Corte Suprema de Justicia en un fallo histórico habilitó el aborto no punible. En este sentido podemos asegurar que la UBA ha cumplido un importante papel a la hora de preparar el terreno para estos inminentes cambios.

Ahora parece haber llegado el tiempo de una profunda reflexión acerca de la situación de la Educación Inicial y Media. No son pocos los docentes del Ciclo Básico Común que por lo bajo se quejan del bajo nivel de formación con el que llegan los aspirantes a ingresar a la UBA; muchos de ellos tienen problemas con el dominio de la lengua oral y escrita. Sin embargo, la Universidad viene tomando algunas medidas anticipatorias que pretenden atender rápidamente esta situación. Ejemplo de esto es el conocido programa UBAXXI tanto como las permanentes inauguraciones de sedes del CBC en distintas localidades de la Provincia de Buenos Aires. En las oficinas del Ciclo Básico acumulan más de setenta pedidos solicitando la apertura de nuevas sedes.

Pero para ocupar el centro del ring se necesita estar bien preparado, se requieren insumos, información acerca del oponente que tenemos en frente. Por eso, la UBA, por intermedio de su Rector, Rubén Hallú, y la Fundación de Estudios en Políticas Públicas, han presentado en sociedad el Observatorio de la Educación Básica Argentina.

Se trata de un ambicioso proyecto tendiente a sensibilizar y movilizar a diferentes sectores de la sociedad para que participen de este debate público ¿Cuál es la situación actual de la Educación Pública? ¿Cómo se posiciona esta frente a la Educación Privada? ¿Cómo se perciben los propios integrantes de esta comunidad? ¿Qué políticas públicas son necesarias para resolver los problemas más acuciantes? Son algunas de las preguntas que parecen orientar al Observatorio.

Por lo pronto tenemos ya los resultados del primer relevamiento hecho a 571 directores, 915 docentes y 325 preceptores. Si bien son muchos los datos interesantes con relación a las escuelas de gestión estatal podemos sintetizarlos y presentarlos de este modo: tenemos una buena noticia y una mala.

Vamos a empezar por la buena, se nota la inversión sostenida que viene realizando el Estado desde la recuperación económica hasta esta fecha. El hecho que el porcentaje del PBI destinado a educación creciera del 3,64% en 2003 al 6,47% en 2011 posibilitó que en materia de infraestructura, por ejemplo, la Educación Inicial permita observar una mejora ostensible. La inauguración de escuelas, la entrega de casi dos millones de notebooks a docentes y alumnos a través del plan “Conectar Igualdad”, la distribución de libros, entre otras acciones, son algunas iniciativas que confirman esta mejora.

La mala noticia tiene que ver con el alto nivel de ausentismo tanto de los docentes como de los alumnos. Cabe resaltar que mientras en las escuelas de gestión privada el porcentaje de los alumnos que tienen más de 4 faltas al mes es del 4%, en las escuelas públicas representa el 44%. Es por ello que el informe sugiere “revisar los mecanismos de control, regulación e incentivo de la vida cotidiana de las escuelas y de concientizar y movilizar a la sociedad civil para revertir esta situación”.

Se ha dado un primer paso para la instalación de un importante debate público. El mismo requiere, sin dudas, de la participación de los actores involucrados. Los docentes, los trabajadores no docentes, los padres y los alumnos junto a las autoridades que en materia educativa entienden deben poder converger en un espacio horizontal en donde se busquen las soluciones a los problemas, entre ellos uno que no apareció en estas primeras encuestas pero que está presente: el incremento de la violencia en la vida cotidiana.

jueves, 15 de marzo de 2012

El partido de los muertos.



Con la semana que viene llegará el 22 de marzo y la denominada tragedia de Once cumplirá, entonces, su primer mes.

Hoy se cumplen 22 días desde que sucedió este hecho tan evitable como previsible. Hasta ahora la Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, no ha recibido a los familiares de los muertos.

El 28 de febrero, un nutrido grupo de ellos se autoconvocó en el Obelisco para exigir justicia y ante los pocos medios de comunicación presentes en vano solicitaron una reunión con la Presidente.

El silencio del Estado se rompería recién el día en que la Presidente inauguró las sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación. Fue un silencio ensordecedor el que transcurrió entre la mañana del 22 de febrero y el 1 de marzo. Un silencio incomprensible, un silencio culposo. Los desolados familiares solo recibieron por parte del Estado un duelo de dos días con sabor a poco.

En el medio de todo esto la agenda presidencial incluyó reuniones con los hermanos Patronelli, con el músico Roger Waters y con los representantes de la Fórmula 1 entre otros.

En el medio de todo esto un Secretario de Transporte deja su cargo; pero a no confundirse, no lo echan, renuncia por problemas de salud y luego su jefe, el Ministro de Planificación Julio de Vido, lo despide como a un héroe, como a un incomprendido en su tiempo.

En el medio de todo, este mismo Ministro no acude al Congreso para explicar lo sucedido en Once pero sí se apersona allí para defender el traspaso a la Ciudad de Buenos Aires del Subte, del Premetro y de 33 líneas de colectivos.

En el medio de todo, este Ministro se ofusca cuando un legislador de la oposición le pregunta por las omisiones y la falta de control por parte de su área al Concesionario TBA. Aduce que todo esto está fuera de temario.

“Tarde” es lo que parece decirle un grupo de familiares a la primera mandataria; es que recién por estas horas el Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, ha tomado contacto con algunos de ellos para gestionar una reunión y así impedir que el próximo 22 de marzo, cuando se cumpla un mes de la tragedia, también se cumpla un mes de no ser recibidos por las autoridades.

La respuesta a estas idas y venidas tienen su explicación. La Presidente, que vive en un clima de beligerancia permanente, ha tratado a los familiares como si fueran integrantes de un partido político de la oposición, como si fueran de un grupo político destituyente. La lógica schmittiana del amigo/enemigo parece trascender las fronteras de lo político partidario para apoderarse también del campo comunitario.

El filósofo polaco Zygmunt Bauman comienza su libro “En busca de la política” de este modo: “las creencias no necesitan ser coherentes para ser creíbles”.

Responsabilizar a Menen y a De la Rua por la tragedia de Once obviando que se va a cumplir una década desde que están al frente de gobierno puede ser creíble, pero no es coherente.

Cuando se cuentan con los medios cualquier creencia puede ser instalada; puede aparecer como verdad el soterramiento del Sarmiento o el tren Bala, o la gestión eficiente de un Ricardo Jaime al frente de la Secretaria de Transporte durante 6 largos años.

El orweliano Ministerio de la Verdad es una de las pocos instituciones que funciona muy bien en nuestro país. A través de este todo puede ser creíble o más bien increíble. Mientras una sociedad no se interrogue acerca de lo que es coherente y de lo que no lo es su éxito está asegurado.


*las fotos las saque el día de la marcha convocada por los familiares de las víctimas de la tragedia de Once.

martes, 13 de marzo de 2012

La insistente gotita que cae sobre la calidad institucional


Dos gestiones colisionan a toda hora, en cualquier lugar, una y otra vez; ni el llamado al diálogo por parte de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia es atendido.

El conflicto suscitado por el transporte escolar en la Villa 31 bloqueó el paso en la Autopista Illia por largas horas. Un viernes de calor un funcionario del área del Ministerio de Planificación pidió por televisión que se apersone algún representante del Gobierno de la Ciudad, del otro lado del ring se acusó al Gobierno Nacional de politizar los conflictos.

En el día de ayer Garre subió desde su cuenta de Twitter una foto de un acta firmada entre la Secretaria del Gobierno de la Ciudad, Soledad Acuña, y un grupo de madres de la Villa en conflicto. Llama la atención la celeridad con la que llego este documento a manos de la Ministra. La intención de este twit pasó, no tanto por dar cuenta del arribo a una posible solución, sino por dejar en evidencia que el Gobierno de la Ciudad no se ocupó del tema en tiempo y forma según se desprende del punto 1 y 2 del acta.

El 2012 en los papeles debería ser un año tranqui, en donde los dirigentes políticos más aguerridos y acostumbrados al fragor de campaña debían tomarse unos meses sabáticos.

Bien, esto no ocurrió y el oficialismo aceleró los tiempos políticos sabiendo que la implementación de la sintonía fina erosionará su base electoral.

Una foto de verano en la que se ve a Daniel Scioli jugando al fútbol con Mauricio Macri todavía sobrevuela en las, algo paranoicas, cabezas de los kirchneristas paladar negro.

Lo que ocurre es que Macri es bien recibido tanto por los radicales que gobiernan algunas intendencias como por los inquietos peronistas no k y no tan k.

Un gran conocedor del "paño" como Alberto Fernández dice que hay zozobra en el peronismo y que cuando esto ocurre todos los escenarios son posibles, hasta los más alocados. Uno infiere entonces que el oficialismo debe evitar cualquier instancia que pueda reunir a figuras como la de Scioli, Macri y algunos radicales.

Una de estas acciones es previsible. La consigna es simple, se trata de limar la gestión del "intendente" de la Ciudad.

Y la nave va. La Ministra de Seguridad, Nilda Garre, dejó sin seguridad al Subte y perplejo al "intendente". Acto seguido este último da por concluido un Convenio con principio de ejecución. En el Congreso el traspaso del Subte, del Premetro y de 33 líneas de colectivo ha recibido un trámite expeditivo.

¿Qué le puede hacer a una piedra una gotita de agua al caer? Nada, está claro. Ahora bien, si esa gotita cae en el mismo lugar una y otra vez, sin prisa pero sin pausa, no hay defensa alguna y con el tiempo la erosión se torna evidente.

En la ciudad de Buenos Aires se nota el deterioro en la calidad de vida. El transporte público se sufre, la ciudad está muy sucia, el área de Educación vive en conflicto permanente al igual que el área de Salud. Los sistemas de reclamos no funcionan, las constructoras hacen los que quieren en los barrios y no hay ni una obra de infraestructura emblemática pensada para la ciudad del futuro. La agenda de la ciudad pasa por el tema recurrente, cíclico y sin solución de los trapitos.

Más allá de las pretensiones de Macri en querer mostrarse como un gran Alcalde queda en evidencia que por ahora solo es un pequeño intendente en problemas. Si bien la estrategia k en algún punto lo ubica como el potencial adversario en las próximas elecciones nacionales, deberá mostrar una dosis de capacidad a la hora de gobernar.

Por otra parte resta saber si el desprecio que muestra el Gobierno Nacional por la Ciudad de Buenos Aires pagará algún costo político dado que limar una gestión implica el avasallamiento de los derechos ciudadanos de los porteños.







viernes, 9 de marzo de 2012

Edgard Allan Poe en clave política local.*


Los textos permanecen inmutables con el paso del tiempo; pueden pasar siglos pero ese párrafo que tanto nos impactó seguirá siendo el mismo. En tal caso el que los reformula, le saca nuevas conclusiones o interpretaciones es el lector que a su vez queda siempre a merced de la influencia de su contexto que hace que un mismo libro sea, en realidad, muchos. Por lo tanto, releer ciertos textos es siempre un ejercicio recomendable y además un buen pretexto para reencontrarse con algo que en su momento nos conmovió.
Hace unas noches atrás, por ejemplo, me dieron ganas de Poe. Era una noche perfecta y quería distenderme leyendo al precursor de la literatura norteamericana y así lo hice. Disfruté mucho de “El gato negro”, sobre todo cuando el autor se sumerge en la natural injustificación de la perversidad. El personaje de esta short story se encontraba perplejo ante una necesidad, tan interna como baja, de actuar mal por el solo deseo de ejercer el mal. Así, se la agarraba con un pobre gato de nombre Plutón que nada le había hecho más que darle cariño y compañía; allí el acto perverso, cuanta más fidelidad ofrecía el felino más violencia recibía por parte de su dueño. El pasivo y sufrido animal, al cierre de este episodio, se las ingeniará para darle el golpe de gracia a este enrevesado hombre que disfrutaba con su martirio y sojuzgamiento.
Me imaginé una y otra vez la situación, me quedé en ella y luego me puse a navegar por ella ¿Cómo no asociarla con la peculiar relación que se da en muchas ocasiones entre la multitud y el líder o la líder?
Pero fue cuando abordé el segundo cuento que asocié el tema anterior de la perversidad con la política o con las formas que ha asumido lo político en la actualidad. En el clásico y magnífico cuento “La Carta Robada”, Edgar Allan Poe deja al desnudo la personalidad del político moderno, desnuda las miserias de este singular espécimen obsesionado por la conservación del poder por cualquier medio; en este caso a través de la extorsión.
Noche, Edgar Allan Poe, tópicos interesantes como perversión y conservación del poder por cualquier medio. Aquí empiezo a introducir la influencia que ejerce el contexto al momento de leer. Evidentemente, me encontraba leyendo sus cuentos con una clave política, acosado por la actualidad que nos abruma. Dudé un instante acerca de la pertinencia de realizar un abordaje de este tipo; pensé que podía ser muy forzado pero de pronto recordé que este poeta y literato había tenido un paso por la política, que había sido parte (y carne) de los incipientes partidos políticos “americanos”, paridos desde el vamos como máquinas electorales. Al leer este cuento percibí un dejo aromático; efectivamente había un aroma a política que me dio cierta seguridad para avanzar en esta interpretación.

El tercer cuento fue el que me hizo atar cabos. En realidad, se trata de una pequeña historia que, sin lugar a dudas, aborda elípticamente a la política y a la incomprensión total de sus reglas por parte de sus contemporáneos, al fin y al cabo sus remitentes.
Se trata de “Manuscrito hallado en una botella”, un desarrollo magistral acerca de lo que debería ser un derrotero por el sendero del final ¿cuáles serían las vicisitudes de un pesimista protagonista atravesando por este camino sin retorno? ¿Cómo sería ese último trayecto?, ese que uno atraviesa como ahogado por una gélida angustia capaz de provocar derroches de resignación. Si bien estoy muy lejos de reverenciar la figura de Domingo Faustino Sarmiento, debo traerlo como ejemplo cuando al final de su intervencionista vida siente que todo lo que observa es una imagen decadente de lo que alguna vez imaginó. La Argentina seguía siendo un criadero de vacas y de moscas. En la banca que ocupó en la última etapa de sus días probablemente atravesó por esas crepusculares sensaciones, estaba en la cubierta de ese mismo barco retratado por Poe cuyo destino era el final y mientras se escuchaban discursos que fondeaban en el Congreso su atención reposaba en la preparación de ese mensaje que pondría dentro de una botella ante el inminente sacudón que haría naufragar definitivamente a su país.
El protagonista del cuento de Poe se encuentra en un barco en el que no se halla, ni lo hallan. Es invisible ante el resto de los tripulantes que, según él, son hombres incomprensibles. No entiende lo que hacen, ni por qué lo hacen. Hay como un engranaje superior, que pone todo a andar, que no resiste intervención alguna y que funciona por sí. Si uno habla no lo escuchan, si uno hace no lo notan. El único acto racional permitido es la resignación, no obstante toda la ira contenida del personaje será canalizada en ese único momento, cuando escriba su mensaje final para colocar en una botella.

En el marco de cualquier comunidad la concentración del poder y el ensimismamiento de la política (y de los políticos) conducen inevitablemente a una peligrosa ruptura. La incomprensión mutua hace que los políticos tomen decisiones que hacen a toda una comunidad sin reparar en ella, ni en sus reclamos ni en sus intereses. Cuando estas decisiones son tomadas por la titularidad de un poder ejecutivo la situación es aún más grave debido a que esta falta de comprensión encierra de algún modo un acto perverso. La política autorreferencial hace que se privilegie siempre la lucha por el poder entre los que participan de ella sin medir las consecuencias que esto conlleva. Cuando se le niega a una provincia (a una comunidad) fondos que le pertenecen, o cuando a una ciudad no se le confiere el poder de manejar su policía hay un acto perverso, por lo menos en un sentido poeiano. Por su parte, cuando la sociedad no se halla como fundamento de la política esta ruptura hace que todo el juego político no sea más que eso, una lúdica ficción. Es en ese momento cuando las sociedades transitan invisibles por la cubierta de un barco que les resulta ajeno.
Pero la oscura nube se disipa cuando esta multitud invisible deja de serlo en ese momento final, cuando escribe un mensaje para poner dentro de una botella con la esperanza de que alguien escuche y así comience otra etapa.

* nota escrita en el 2008, pero bien vale para estos momentos que corren...

Americanismo y Democracia en Roque Sáenz Peña. Por Leandro Querido



Gerardo Oviedo, integrante de CECIES (Centro de Ciencia, Educación y Sociedad), ha comentado mi libro sobre Roque Sáenz Peña publicado por Ediciones Universitarias en el marco de la Colección Pensamiento Nacional e Integración Latinoamericana.

A continuación reproduzco su crítica.

(más información: http://www.cecies.org/)


En uno de sus rescates más originales, el tercer volumen de la colección reúne una serie de escritos de Roque Sáenz Peña. Como es sabido, Roque Luis Sáenz Peña, que llegara a la presidencia argentina para cumplir el lapso de 1910-1916 y falleciera por enfermedad durante el cuarto año de su mandato, el 9 de agosto de 1914, fue el redactor de la célebre ley electoral que lleva su nombre, promulgada en febrero de 1912. Menos conocida es su militancia doctrinal por la integración de América, tributaria del legado bolivariano. Según el prologuista Leandro Querido, el ideario de Roque Sáenz Peña se contraía al desarrollo de una política interior democrática junto a una política exterior americanista. Su diagnóstico de la realidad continental, semejante al de intelectuales de la élite liberal como Ernesto Quesada, por ejemplo, nos prevenía ante el creciente avance imperialista de los Estados Unidos encubierto bajo el modelo del panamericanismo de la Doctrina Monroe y del viejo lema del “Destino manifiesto”, hecho ante el cual creía menester reivindicar la latinidad del sur y contener el expansivo materialismo anglosajón. Así opuso, en su accionar diplomático, una perspectiva integracionista y antiimperialista apta para enfrentar el expansionismo norteamericano, que era también de índole cultural. Roque Sáenz Peña comenzó a sustentar estas posturas integracionistas desde 1888, en alianza con Uruguay, en oportunidad del Congreso Sudamericano de Derecho Internacional Privado. Las mismas posiciones se hicieron valer en 1889, en ocasión de la convocatoria a la Primera Conferencia Panamericana en Washington D.C. En el orden interno y al cabo de su vida de reformista liberal, nos dice Leandro Querido que “Roque Sáenz Peña tomó distancia con respecto a su entorno oligárquico cuando decidió romper con la fórmula de la ‘república restrictiva’ del orden conservador (libertad civil para todos, libertad política para pocos) asumiendo el ‘riesgo de la igualdad’.”


Gerardo Oviedo

jueves, 1 de marzo de 2012

Argentina Luchetti



Venimos de una de las semanas más precarias de los últimos tiempos.

Cincuenta y un argentinos pobres murieron como consecuencia del desmanejo en materia de transporte. Ninguna de las alertas que oportunamente se expusieron (informes de la AGN, de la CNRT, etc) fueron atendidas. La corrupción no solo implica robar plata, también mata.

Esta situación de descontrol llegó a su pico máximo cuando la ministra Garre anunció que la Policía Federal no dará más seguridad en el Subte.

Acto seguido y de modo intempestivo el Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, informó que deja sin efecto el convenio de traspaso de Subtes firmado hace más de un mes con el gobierno Nacional; convenio con principio de ejecución dado que el aumento de tarifas ya se había implementado.

Lo que deja claro este conflicto es el cambio de estrategia del Kirchnerismo para con uno de los pocos distritos adversos. Recordemos que el partido de gobierno lo que si controla eficientemente son los distritos provinciales. De 24 controla 19. Al margen quedan San Luis, Sante Fe, la Ciudad de Buenos Aires y algo de Córdoba y Corrientes. Cuando no las gana las compra, así paso con Chubut, Tierra del Fuego y Santiago del Estero por ejemplo.

Vamos al cambio de estrategia k. Podemos dar por terminada la etapa caracterizada por el intento de seducir electoralmente a los porteños con figuras peronistas pero no tanto, como fue el caso de Daniel Filmus. Ahora estamos en una etapa superior en donde de lo que se trata es de ahogar al Gobierno de la Ciudad a como de lugar.

En el marco de un proceso mayor denominado de “sintonía fina” (en definitiva un ajuste perfumado) el gobierno Nacional le tiró por la cabeza al de la Ciudad el manejo del Subte. El 3 de enero pasado un furioso pero contenido Macri firmó el convenio de traspaso ante las risas socarronas del vicepresidente de la Nación Amado Boudou y del ministro Julio de Vido.

En la actualidad la suerte de estos dos últimos ha cambiado notoriamente, al vicepresidente le florecen testaferros, en tanto el ministro de Planificación ha quedado tan golpeado como la formación que no pudo frenar en Once.

El choque del Sarmiento deslegitimó a estos funcionarios y Mauricio Macri, ni lerdo ni perezoso, aprovechó para romper el convenio de traspaso.

Ahora bien, el jefe de gobierno tampoco puede mostrar una gestión eficiente, y de haberla tenido quizá hubiese enfrentado de mejor manera la embestida del gobierno nacional. Pero esto no ocurrió y hoy el gobierno está paralizado. La audaz promesa de campaña de realizar 10 kilómetros de subte aparece junto a Macri cada vez que uno lo ve en la televisión o lo escucha por radio y pone en duda sea cual fuese su argumentación de turno.

Idas y venidas entre dos gobiernos que no se quieren, que no comprenden el grado de responsabilidad que tienen sus acciones y sus omisiones. Dos gobiernos que no reconocen que 51 argentinos pobres murieron en un choque de trenes absolutamente evitable. Dos gobiernos que no hacen nada por sacarnos esa sensación de víctimas potenciales que tenemos a la hora de viajar en tren o en subte.

Como esas paradojas del destino en el día del Transporte un millón y medio de usuarios metropolitanos de subtes y trenes quedaron nuevamente a la deriva por paros, falta de seguridad y servicios deficientes.

Pero no podría ser de otro modo. En la Argentina Luchetti todas las decisiones son así, rapiditas. No demandan nada de esfuerzo ni de compromiso. Nos sacamos un quilombito de encima con decisiones poco nutritivas, que a lo sumo engordan pero no alimentan.

Así viajamos, gorditos de ilusiones y promesas incumplidas.